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Culé-chiki
Versión Barça

09 Mayo 2008
Admin · 26 vistas · Escribir un comentario
La Traición
Pequeño trozo del gran post disponible en
http://arenal.spainforos.es/index.php

22 Mar 2008
Admin · 38 vistas · Escribir un comentario
Máscaras
Máscara de usuarios en Arenal

10 Mar 2008
Admin · 56 vistas · Escribir un comentario
Zorra con clase
http://www.20minutos.es/data/img/2008/02/10/761359.jpg

20 MINUTOS
29 Feb. 2008
Admin · 43 vistas · Escribir un comentario
Especial San Valentín
La mayoría de nosotros, alguna vez, nos hemos sentido atraídos por una persona inalcanzable. Un actor, una modelo, un deportista, una cantante... o, simplemente, ese chico de la clase de al lado que pasa olímpicamente por mucho que le miremos.

No vemos más que virtudes en él/ella, en especial, su belleza exterior. Idealizamos a esa persona, subiéndola a un pedestal y creemos que eso tan fuerte que sentimos es amor.

Y sí, es amor, pero amor platónico. Veamos qué es y de dónde proviene.
El amor real es aquel que necesita contacto físico, intimidad, confianza, un día a día. En definitiva, hacer que la persona amada sea lo más feliz posible a nuestro lado.

Pero, ¿y el amor platónico? ¿Ese cuál es? Sin duda, es un sentimiento. Un sentimiento fuerte y dulce, dirigido hacia una persona a la que idealizamos. El típico príncipe azul, perfecto y virtuoso. Un sueño al que la imaginación alimenta cada día.

En estos casos nos guiamos por los ojos del alma más que por los de la cara. Además, existe la tendencia de, en el fondo, no querer llevarlo a la realidad por temor a que el hechizo se rompa y las cosas no sean tal cual las hemos soñado.

En este aspecto, el amor platónico es espiritual, más que sensual. No envejece, ni cambia de humor, ni discute, ni huele mal. Es limpio, puro e inagotable. Se vive hacia dentro y ni siquiera ha de ser correspondido. Con nuestros sentimientos nos basta para sentirnos atados a esa persona tan maravillosa.

Suelen vivirlo personas introvertidas, románticas e intelectuales que, generalmente, se sienten inseguras ante al amor físico y que, sin embargo, tienen una gran riqueza interior.

Síntomas

Desde que le viste, estás convencida/o de que es el hombre o la mujer de tus sueños.
No te importa que ni siquiera sepa de tu existencia en la Tierra.
No crees que pueda haber nadie más hermoso.
Cada vez que te acuerdas de él/ella, el mundo te parece menos malo y a tu cara asoma una sonrisa.
En cuanto escuchas su nombre, tu estómago es un nido de mariposas.
Te mueres por saberlo todo de esa persona. Si hay algo que no te gusta, lo ignoras.
De 24 horas que tiene un día, piensas en él/ella 23 horas y 58 minutos. ¡Incluso en sueños!

Dicen las estadísticas que los hombres son más dados que las mujeres a vivir este tipo de amores. La explicación parece estar en que el sexo femenino tiene menos problemas a la hora de expresar sus sentimientos, mientras que los chicos echan mano, habitualmente, de la fantasía e idealizaciones.

El amor platónico puede servirnos de guía para encontrar el amor real, pues uno conoce mejor los deseos y fantasías propias, y puede proyectarlos a la hora de encontrar pareja y saber qué se quiere y qué no. Además, estar enamorado siempre es positivo cuando nos enriquece en la expresión y en la creación de imágenes. Muchos poetas, escritores o músicos se han visto, y se ven, inspirados por esta clase de amor.

Todos tenemos un amor platónico. Lo importante es saber que lo es y diferenciarlo del amor auténtico. No hay que caer en la desilusión y en el desamor pues minaría nuestra confianza y autoestima.

Lo serio y preocupante sería encerrarse en ese tipo de historias, dando vueltas en círculo, en busca de seres no terrenales. No olvidemos que nada es comparable a amar y a ser correspondido en ese amor.
 
Para ligar es imprescindible echarle algo de gracia. Encontrar pareja está complicado y hay que demostrar que no somos de los que duermen de aburrimiento a los demás. Así que, puestos a resultar originales, nada mejor que un piropo inteligente para dejar a la persona que nos mola completamente K.O.

Los más atrevidos: Para chic@s dur@s




Si te da corte ponerte trascendental, usa el sentido del humor e inténtalo con algún piropo gracioso. Se trata de echarle gracia pero sin resultar borde ni sexista, porque como caigas en tópicos de ese estilo lo único que conseguirás, es un buen y merecido corte a tiempo.

Por si lo tuyo es el ingenio y la ironía, aquí te damos unos cuantos ejemplos con menos azúcar y algo más de pimienta. Para todo tipo de gustos. Y de paladares.
Si así es el infierno, ¡que me lleve el diablo!
No camines al sol, que te vas a derretir, bombón.
Si la belleza fuese pecado, tú no tendrías perdón de Dios.
Puede que no seas perfecto, pero tus defectos son encantadores.
Por ti, subiría al cielo en bicicleta y bajaría sin frenos.
Me gustas más que levantarme tarde

Los de toda la vida: ¿Románticos o cursis?
Son poco originales pero, en según qué casos, resultan muy socorridos. El peligro reside en que (admitámoslo) pueden sonar más cursis que la mismísima Ana Rosa Quintana.

Recomendaciones de uso para evitar efectos secundarios: adminístrense con moderación y solo en situaciones de auténtica emergencia.

Aquí tienes una pequeña dosis por si eres amante de los dulces...

Cuando te vi, tuve miedo de mirarte, cuando te miré tuve miedo de quererte y ahora que te quiero, tengo miedo de perderte.
Desearía ser una lágrima tuya para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas, y morir en tus labios.
¿Por qué el cielo está nublado? Porque todo el azul está en tus ojos.
Debes tener fuego en el corazón porque me enciendes con tu mirada.
¿Cuál es mi delito? Amarte. ¿Cuál es mi sueño? Tenerte. Mi mal es no poseerte y mi agonía, olvidarte.
Para poder volar ya no me hacen falta alas, porque a tu lado me siento en el cielo
Tú eres capaz de hacerme ser mejor todos los días.
Si el mar fuera tinta y el cielo papel, aún así no alcanzarían para escribir lo que siento por ti.

Los clásicos: Piropos sofisticados
Sonetos, letrillas, romances... Los poetas han escrito de todo con tal de seducir a la dama de turno. Claro que, afortunadamente, pronto también fueron ellas las que piropeaban (como la doña Inés del Tenorio)...

Aquí te presentamos una selección de los piropos más clásicos. Por si te da por ponerte fin@ de repente...

'No miréis más, señora, / con tan grande atención esa figura, / no os mate vuestra propia hermosura.' Gutierre de Cetina (s. XVI)
'Tu presencia me enajena, / tus palabras me alucinan, / y tus ojos me fascinan / y tu aliento me envenena.' Doña Inés a Don Juan en Don Juan Tenorio (s. XIX)
'Cuando cierras los ojos / tus párpados son aire. / Me arrebatan; / me voy contigo, adentro.' Pedro Salinas (s. XX)
'Porque eres linda desde el pie hasta el alma / porque eres buena desde el alma a mí / porque te escondes dulce en el orgullo / pequeña y dulce / corazón coraza.' Mario Benedetti (s. XX)

Dicen que cuando nos enamoramos el corazón nos late a cien, se nos pone una cara de idiota que no es normal y que nos pasamos el día en Babia

Si allá por enero te hiciste el propósito de mentir menos, pues no digas que sales con él o con ella porque sus ojos te han encantado. En esto del amor (y según algunos científicos), lo único que encanta (¡y de qué manera!) son las feromonas.

Igual que las huellas digitales son exclusivas de cada uno de nosotros, nuestros cuerpos desprenden unas sustancias olorosas casi imperceptibles que también nos hacen únicos.
Una de esas sustancias son las feromonas (estrógenos en el caso de las chicas, y testosterona en el caso de los chicos) y que hacen que alguien del sexo opuesto se vuelva loco por nuestros huesos.
¿Sabías que...?
Según un estudio de la Escuela de Psiquiatría de la Universidad de Pisa (Italia), los enamorados tienen el mismo nivel de serotonina que los que tienen la patología psiquiátrica conocida como 'Desorden obsesivo-compulsivo'.
Al parecer, en cuanto olemos las feromonas, nuestro hipotálamo (una parte del cerebro) empieza a disparar una hormona que se llama feniletilamina. Esta hace que en nuestro cuerpo pase todo eso que pasa cuando nos enamoramos:

1. La feniletilamina hace que se generen más glóbulos rojos (nos sonrojamos);
2. que se produzca más glucosa (nos volvemos más activos);
3. que el corazón lata más deprisa (palpitaciones);
4. que se activen las glándulas sudoríparas (sudores)...
... y que no nos enteremos de la misa, la mitad. Porque si cuando estamos enamorados somos capaces de comernos el mundo, también es verdad que no sabemos ni dónde estamos.

Esto es porque el cerebro, como no cesa de segregar feniletilamina, se olvida de producir serotonina, que es la hormona que regula los estados de ánimo y hace que nos concentremos. Vaya, que estemos con los pies en la tierra.


Si al principio de una relación estamos más en la luna que en la tierra a causa de la feniletilamina, a medida que pasa el tiempo el cerebro se va a acostumbrando y el efecto se reduce. Es algo parecido a cuando alguien que no bebe nunca alcohol se emborracha con pisar una chapa, mientras que un consumidor habitual necesitará más cantidad para estar ebrio.

Vamos, que llega un momento en que el cerebro se satura de tanta hormona y ya no es lo que era (los científicos dicen que los efectos del enamoramiento oscilan entre los 6 meses y 3 años. Si esto es cierto o no, depende ya de cada pareja). El hipotálamo entonces deja de producir feniletilamina y ahora le da por las endorfinas y la serotonina.
¿Sabías que...?
En el chocolate se encuentran dosis importantes de feniletilamina, por lo que la gente deprimida suele consumir esta golosina de manera compulsiva para recuperar la sensación de bienestar.
La serotonina (que regula los estados de ánimo), es la que hace que los efectos del enamoramiento se apacigüen un poco. Esto está bien si pensamos que por fin podremos concentrarnos en otra cosa que no sea el amor.
Pero la otra cara es que nos hacemos más conscientes de la realidad: si hasta ahora hemos estado cegados de amor y no hemos visto más que virtudes en nuestr@ amad@, ahora empezaremos a ver los defectos.

Y claro, la cosa ya cambia: o te separas, o te tomas el amor con más calma.
Lo que antes era un amor desenfrenado y pasional, parece que se transforma en algo más sereno gracias a la endorfina. Esta hormona tienen un efecto tranquilizador, nos da paz y seguridad, y es la responsable de que se desarrolle el cariño.

A partir de aquí, todo dependerá de la paciencia de cada uno.

¿Te imaginas que nosotros celebrásemos el año nuevo chino?

Pues el día de San Valentín en España cuenta con tan poca tradición como la celebración oriental. Tampoco quiere decir que el llamado día de los enamorados se lo hayan sacado de la manga. No. Lo que ocurre es que se trata de una tradición importada, traída de fuera. Más concretamente de América, donde sí está desde hace tiempo arraigada.

Quienes dicen en España que es un invento de unos grandes almacenes, no van desencaminados del todo. Todo el tinglado que se monta ahora con el día de San Valentín se lo debemos a un empresario asturiano.

Pepín Fernández emigró a América a hacer fortuna. En los años 30 volvió a instalarse en España y fundó Galerías Preciados, los primeros grandes almacenes españoles. Al igual que impulsó la celebración del Día de la Madre con fines comerciales, instauró el Día de los Enamorados, que en EE UU ya por entonces se celebraba allí con mucho bombo.

San Valentín: una costumbre postiza
Acerca del día de San Valentín no hay acuerdo. Hay quien encuentra su origen en los tiempos de los romanos y quien le atribuye un origen cristiano.

Roma

En la antigua Roma la primavera comenzaba oficialmente en febrero. Además, según su calendario era el último mes del año, y el 15 se comenzaban las lupercales, fiestas anuales en honor a Lupercus, el dios de los rebaños y de los pastores.

Estas fiestas estaban destinadas a asegurar la fertilidad de los campos, de los animales y de los propios pastores. Entre otros ritos se organizaba una especie de lotería del amor. Consistía en sacar al azar nombres de chicos y chicas. Así se formaban parejas que debían mantenerse unidas todo el año.
Origen cristiano

San Valentín vivió en el siglo III. Su principal habilidad radicaba en que podía curar con las manos. Su fiesta se fijó el 14 de febrero porque ese día fue decapitado por no renegar de sus creencias.

La fecha de su muerte coincide con el momento en el que florecen los almendros, las violetas y el romero, y también con el momento en el que las aves comienzan a emparejarse. Los monjes benedictinos se dieron cuenta de la coincidencia, y por eso hicieron a San Valentín patrono de los enamorados.
Tradición cortesana

Durante la Edad Media en Inglaterra y Francia se comenzaron a enviar notas y cartas de amor con motivo del día de San Valentín.

De ahí al intercambio de regalos materiales solo quedaba un paso. Los norteamericanos adoptaron la costumbre a principios del siglo XVIII.

Los avances de la imprenta y el bajo precio de los servicios de correo fomentaron el envío masivo de tarjetas.
 
13 Feb. 2008
Admin · 20 vistas · Escribir un comentario

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